¿Por qué escoger la casa de espiritualidad?

El estrés diario afecta a la salud, se refleja en el cuerpo y en nuestra vida, y es que casi no hay tiempo para equilibrar la mente y el cuerpo, y las vacaciones parecen el remedio perfecto para desconectar y renovar energías. Pero no siempre es así, hay veces que los viajes provocan el efecto contrario al esperado, poco relax y demasiada actividad hacen que volvamos todavía más agotados y angustiados.

 

Pero hay soluciones, y una alternativa son los retiros espirituales en los que el tiempo es para dedicárselo a uno mismo, recuperarse, y volver con otro punto de vista. Ya sea para vivir con la naturaleza, hacer meditación, danza, música o practicar el silencio a través de distintas técnicas que trabajan la parte emocional, espiritual e intelectual, en un ambiente tranquilo, alejado de los lugares abarrotados y de la vida urbana, sobre todo en entornos naturales que resultan sanos y saludables para cuerpo y mente, y que dan la sensación de no tener ataduras.

Estos retiros facilitan las herramientas necesarias para conocerse, reflexionar, y aprender más sobre uno mismo, además suelen ir acompañados de comida sana, a veces incluso se combinan con otro tipo de actividades muy amenas y divertidas, y que permiten conocer gente nueva.

Estos retiros facilitan las herramientas necesarias para conocerse, reflexionar, y aprender más sobre uno mismo, además suelen ir acompañados de comida sana, a veces incluso se combinan con otro tipo de actividades muy amenas y divertidas, y que permiten conocer gente nueva.

En el ambiente sano se puede aprender a respirar, hacerlo de forma pausada, profunda y regular, lo que ayuda a controlar el estrés. Se ofrece la posibilidad de voluntariado trabajando sin remuneración en el campo, haciendo tareas de cocina, agricultura, limpieza de bosques, con animales… para desconectar del mundo tecnológico y trabajar de forma altruista, ayudando a otros y al mismo tiempo a uno mismo.

Solo los retiros de silencio son los más duros, la práctica es difícil pues se sigue una rutina diaria de meditación en el que no se habla, solo se escucha, y tampoco hay otro tipo de actividades, se necesita una gran fuerza de voluntad, pero el esfuerzo vale la pena.

Comer bien, hacer ejercicio, recuperar la forma, sentirse bien por dentro a través de terapias de ayuno (también ayuno de los medios de comunicación y de las redes sociales, desintoxicación, nutrición, o simplemente de descanso para purificar y conseguir estar bien. Cambiar, por unos días, los malos hábitos por unos más saludables que pueden seguir aplicándose al volver a casa y mejorar la vida.

Además, se convive con otras personas fuera del entorno más cercano, y se crean nuevos lazos de amistad que son parte de una nueva familia. También ofrecemos la formación sobre cursos o talleres en materias específicas.